Cosas de familia

García de Quevedos

Crítico de arte

Es Semana Santa, siempre es algo Santo, nuestras vidas están gobernadas por las fiestas religiosas, concretamente la católica. Alario, en su postulado en artistas participantes se posiciona, muy claramente, al incluir un árbol genealógico, en defensa de la teoría de la evolución. Para aquellos que no se percataran de la situación, los tres, son el mismo autor. Si les extraña el cambio de estilos entre ellos y con el propio autor, en esta muestra, no deben incomodarse, si estuviéramos comentando sobre un actor, podríamos esgrimir su gran capacidad en diferentes registros.

A tenor de la manifestación, fastuosa, del pueblo español, el fervor en las celebraciones de la Pascua y en otras celebraciones festivas-religiosas, ¿podemos afirmar que la mayoría de la población española se decanta por las tesis creacionistas defendidas por la iglesia? Es todo tan aparente como aparenta. ¿Son solo motivaciones religiosas las que mueve a tanta gente en participar en estas fiestas? ¿Son otros los motivos, económicos, sociales, de intereses espurios al acto religioso? No soy quién para dar respuestas a estas preguntas, pero sea cual sea la respuesta, lo cierto es que la sociedad camina en una dirección recuperando unos hábitos que pensábamos superados.

Ricardo Alario en su prólogo da unas pinceladas literarias a su trabajo pictórico, argumenta cuál es su posición sin grietas en esta cuestión.

Las obras de esta exposición requieren de una pausada observación, también de una cronología de su realización. No son obras de una impronta rápida, no son gestuales, son, por el contrario, cuadros de una paciente elaboración, que a veces se ha demorado años en su finalización. Ocho obras, de un abanico técnico, de recursos de cocina que desde el principio pueden sorprender al espectador. De una presentación bien cuidada y en algunos casos novedosa. Es un autor que cuida e inventa nuevas formas de anclaje y puesta en escena de sus creaciones.

A la entrada de la exposición, la primera obra que encontramos lleva por título: Nunca, por una resurrección se derramó tanta sangre. La pieza es una técnica mixta compuesta por un dibujo a lápiz realizado sobre papel Ingres de un metro por setenta centímetros. Un dibujo muy elaborado con una técnica de dibujo inspirada en los maestros clásicos. En la parte derecha inferior podemos leer su firma y el año de realización: 1995. El dibujo corresponde a los bocetos realizados para una pintura sobre una cúpula de tres metros de diámetro con el tema de una Resurrección, encargada por un ciudadano alemán con residencia en Marbella. Un encargo alimenticio, que Alario aprovechó para poner en práctica diferentes técnicas de pintura mural. La pieza también la componen un dripping en color sangre sobre plástico en cuyo interior se encuentra tanto el dibujo como un papel blanco fechado en este mismo año 2018, todo ello soldado en otro plástico trasero como se ve en la fotografía. 150 x 70 cm.

La obra nos plantea varias preguntas, la primera, ¿una persona puede resucitar? Sobre un hecho no verificado, que es primordial para sustentar la Fe Cristiana. En su defensa, se ha derramado mucha sangre. Nuestra respuesta, no puede ser otra que, los muertos acaecidos en esa defensa seguramente superaran las posibles almas salvadas por esa religión. Desde su origen hebreo, a su posterior desarrollo en la religión musulmana, todavía, más de dos mil años después, estamos sufriendo las consecuencias de las diferencias sobre algo que llamamos religiones monoteístas, sobre una cuestión meramente espiritual. Sobre una lucha que se ha enredado tanto en aspectos tan lejanos a la fe, que su solución parece casi imposible.

A partir de las corrientes racionalistas, de los siglos XVII, XVIII y XIX, se consideraron muchos aspectos de los mecanismos de la percepción humana. La aparición de la psicología de la Gestalt a principios del siglo XX en Alemania impulsó a muchos autores y científicos de diversos campos intentar comprender los mecanismos que tiene el ser humano para poder percibir aquello que nos rodea.

Autores como el catalán Arnau Puig en su ensayo La sociología de las formas, nos ayuda a comprender estas realidades: «…La vida es estar en este mundo en el que se manifiesta.» En los términos: sentir y vivencia. Uno puede sentir, a través de nuestros sentidos, recibimos la vibración y el impacto al sujeto; posteriormente se produce la vivencia, donde ya existe una absorción, una racionalización del objeto sentido y convirtiéndose lo presentado desde la óptica del sujeto. No siendo necesariamente sinónimos, aunque si poseen una raíz común: la que señala que existe un vínculo y un flujo entre el objeto y el sujeto. Sin embargo, el término vivencia se podría definir como que a través de la vida se llega a la ciencia. «…Entonces, sentir y vivencia recuperarían la sinonimia aludida antes, pero podríamos continuar manteniendo ambos términos para señalar en «sentir» única y exclusivamente la apropiación del objeto y para «vivencia» la utilización estética particularizada…» Ustedes se preguntarán ¿a qué viene toda esta introducción? Hasta el momento no tenemos ningún testimonio, al ciento por ciento, que nos relate en primera persona, o sea, que presenció directamente el milagro de la resurrección y nos dejara su testimonio por escrito. Dado que tampoco existe una certeza cronológica de la fecha exacta de la crucifixión de Jesús y solo podemos tener referencias por los escritos de los historiadores Josefo y Tito, más los registros sinópticos y la diferencia con el evangelio de Juan. El evangelio de Mateo, de dudosa autoría, el de Marcos y Lucas se le adjudican fechas posibles sobre el final del siglo I, partiendo de varias fuentes, algunas orales como la denominada fuente L-M y otras escritas como la fuente Q. El evangelio de Juan, según las últimas pruebas de datación lo sitúa sobre el año 125. Como vemos, ninguna de las fuentes fueron testigos de lo acontecido, y en el testimonio de Josefo si queda reflejada la condena de Juan el Bautista y el temor de las revueltas por parte de Herodes que fuerzan un casamiento de conveniencia de éste. También recoge a Jesús el Mesías crucificado por Pilatos y el mismo Josefo fue testigo de la destrucción de Jerusalén y del Templo por parte del imperio Romano, pero no hace referencia a una posible resurrección de Jesús el Mesías. Más cercano en el tiempo tenemos El Corán, recoge pasajes y nombres del Antiguo y el Nuevo Testamento, pero niegan la resurrección de Jesús de Nazaret que lo consideran un profeta. Más adelante tendremos ocasión de razonar sobre las dificultades de concretar el mecanismo de percepción a través de varios estudios, como el del psicólogo Rudolf Arnhein o las teorías del todo o nada, más actuales.

La segunda obra que nos encontramos es la titulada: Primera sentencia de muerte. 160 x 150 cm.

Obra de bella composición y de un colorido en armonía de azules con tonos cálidos. Un título directo y duro en contraste con sus dulces entonaciones. ¿Qué nos quiere comunicar el autor? La simbología es muy clara, la manzana de Eva, textos del Génesis al derecho y al revés, una mujer con los brazos en cruz, un Paraíso representado por un paisaje que queda excluido de la parte que ocupa la supuesta Eva, un suelo con tres manchas de sangre y una corona de espinas levitando encima de su cabeza.

 

Dios, ¿un ser, una energía, un ser corpóreo? Si Dios creó a Adán a su imagen y semejanza, debemos suponer que Dios, al menos, tendría un aspecto parecido a su creación. Dios, no tiene Diosa, en eso se diferencia de los Dioses Griegos. No parece que el género femenino fuera fácil para él. En el folclore judío y proveniente de Mesopotamia existe una primera mujer de Adán: Lilith, al parecer Lilith no consintió en someterse a los deseos de Adán y prefirió instalarse en el Mar Rojo uniéndose a Samael, para luego convertirse para los judíos y cristianos en un demonio que raptaba los niños por las noches. Dios, por la tanto, se vio obligado a crear a Eva de una costilla de Adán para que fuera más sumisa que Lilith. El Paraíso no era tan perfecto como nos quieren hacer creer, existía alguna que otra prohibición, no poder comer el fruto del árbol del conocimiento, también existía la tentación, personificada por la serpiente y el castigo divino por su expulsión de este. Cuando Dios expulsa a Eva y Adán, los sentencia a muerte, al sufrimiento, a ganarse el pan con el sudor de su frente y a parir con dolor. En realidad, fue Dios quien inventó la muerte y también quien firmó con espadas en llamas portadas por ángeles las dos primeras sentencias de muerte con efecto retardado. Dios también envió a su hijo a una muerte horrible por la crucifixión, se podría pensar que este Dios tiene una fijación enfermiza con la muerte. Un Dios vengativo y causante de todos los sufrimientos humanos. ¿Ven que fácil es caer en el devenir de las vivencias? Estoy hablando como si en realidad existiera y sin darme cuenta culpando de nuestro destino.

El mito de Adán y Eva proviene en realidad de la cultura Sumeria, situada geográficamente en lo que hoy conocemos como parte de Irak, Turquía y Siria, entre los ríos Tigris y Éufrates. Sumeria está considerada como la primera cultura conocida y también como inicio de la humanidad y algunos historiadores y arqueólogos buscan señales de una posible localización del Paraíso perdido.

La tercera pieza de la exposición es la titulada: Quién esté libre de culpa que tire la primera piedra. 295 x 70 cm. Una obra de las mismas características de la primera. Dibujos a lápiz sobre papel Ingres y una instalación compuesta por una agrupación de piedras que continúan la obra en el suelo de la sala. En realidad, son cuatro piezas bien diferenciadas, un bello dibujo de un metro por setenta, en la que en la parte inferior derecha se puede leer: Ricardo Alario. Marbella 1995. «María Magdalena, cúpula Villa El Zeus», boceto perteneciente a la obra por encargo «Resurrección» realizada por el autor en el año antes mencionado. Dos piezas más independientes, con dibujos a lápiz de piedras, algunas reconocibles con el conjunto de piedras que dan fin a la obra situadas en el suelo. Los dibujos son de delicada factura, destacando el sentimiento que emana del rostro de María, y el bello tratamiento de las arrugas del manto y los detalles de las sandalias en contraste con el esquematismo de los dibujos de las piedras, realizados en dos pliegos de papel diferenciados, fechados en 2018. Tres elementos que al espectador le evoca un hecho bíblico, subrayado por el título. Como diría el rebatido lingüista Benjamin Lee Whorf: » Sea lo que fuere, el hecho es que percibimos desde unas estructuras que no son otra cosa que esquemas culturales, precipitados de un pasado que nos constituye; simplemente no percibimos como entes solitarios, desconectados y descontextualizados.»Sin duda, para alguien ajeno a nuestra cultura, lo que vería sería una señora, unas piedras dibujadas y un grupo de piedras en el suelo, no encontraría conexión entre los elementos de la obra, sin embargo, nuestro cerebro asocia la imagen total con un acontecimiento ya grabado en nuestras neuronas. Otro de los recursos utilizados en esta obra por Alario es el sentido de movimiento dentro de unos esquemas, por un lado, estático, las piedras sobre un fondo blanco y la disposición en perspectiva de los elementos dispuestos sobre el fondo. Podríamos resumir en la frase del principal representante de la Gestalt, Paul Guillaume: «todo objeto sensible existe solo en relación con un cierto fondo», las figuras de las piedras tienen una forma, pero el fondo carece de forma, sin embargo nuestra sensación visual no es que la percibamos cayendo, muy por el contrario nuestra visión, o nuestras neuronas nos hacen percibir que están acercándose en dirección a la figura, aunque no exista ninguna conexión entre los dos papeles de las piedras con el papel del dibujo de la figura, ni siquiera están en el mismo plano, ni en la misma perspectiva.

Hoy en día existe con más fundamento una concienciación del papel de la mujer en nuestra sociedad, se intenta eliminar las diferencias y la discriminación en una sociedad generalmente machista. Para nosotros es muy difícil visualizar el trato que la mujer recibía en la zona de la Israel del siglo I. Tampoco sabemos exactamente quién era María Magdalena, aunque su figura aparece en los cuatros evangelios en distintos pasajes y nombrándose en diferentes sucesos en la vida de Jesús. La obra se centra en el evangelio de San Juan, donde narra que es salvada de una lapidación por Jesús de Nazaret, aunque en otros escritos se la identifica con una de las hermanas de Lázaro, aunque todos coinciden que se encontraba al lado de la madre de Jesús en su crucifixión. Otras de las teorías con menos apoyo es la de ser el discípulo amado de Cristo y situado a su derecha en la obra de Leonardo. También se le reconoce como la persona que dio cobijo a Jesús y a los apóstoles en Jerusalén. Todas esas visiones posibles de su figura completan un dibujo de una mujer de gran fortaleza, capaz de impulsar teorías más actuales: «…Algunos autores recientes han puesto en circulación una hipótesis según la cual María Magdalena habría sido la esposa, o la compañera sentimental, de Jesús de Nazaret, además de la depositaria de una tradición cristiana de signo feminista que habría sido cuidadosamente ocultada por la Iglesia católica.

Dos cuadros de mediano formato, colgados a forma de díptico, pero sin serlo: ¡Ah de la vida!, ¿nadie me responde? 56,5 x 46 cm. 2017 Una de las características en los soportes de Ricardo Alario es la elaboración de estos por el autor, es raro que sean estándar. En los dos cuadros realizados sobre madera, tanto el bastidor como el soporte, el bastidor con más profundidad de lo normal y el soporte con ondulación en su superficie que los hace más atractivos. Una obra con dos interpretaciones posibles que hacen referencia a la muerte, la primera de ellas escogida por el autor hace referencia al soneto de Francisco de Quevedo:

«¡Ah de la vida!»… ¿Nadie me responde?

¡Aquí de los antaño que he vivido!

La fortuna mis tiempos ha mordido;

las horas mi locura las esconde.

¡Que sin saber cómo ni a donde

la salud y la edad se hayan huido!

Falta la vida, asiste lo vivido,

y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;

hoy se está yendo sin parar un punto;

soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto

pañales y mortaja, y he quedado

presentes sucesiones de difunto.

El soneto describe muy bien la imagen visual de la obra, el nacimiento representado por el nido y la muerte en el nivel inferior, como si se encontrara en un estrato o enterramiento.

Pero también puede trasmitir otra interpretación si no leemos el título, una interpretación devenida de la influencia cultural visual de nuestro tiempo. Como muy bien expresa Rudolf Arnheim en su obra Arte y percepción visual: «…los individuos o las culturas dan forma al mundo según su propia imagen». A mí, por ejemplo, la idea primera en mi mente al ver el cuadro era la del polluelo que consigue echar del nido al hermano para quedarse con toda la comida, influenciado por los documentales de la naturaleza y también en el contexto de la exposición en el asesinato de Caín a su hermano. Como ven la interpretación de lo que vemos está condicionado por muchos factores y vivencias personales.

Técnicamente las dos obras tienen un proceso de elaboración complejo, no es un lienzo estándar pintado, no, es un papel que se ha elaborado con la técnica de siembra, tan característico este recurso por el pintor, donde ha conseguido unas manchas compositivas sugerentes, a las que se le ha añadido una parte figurativa compuesta por la imagen del nido y la del pájaro en descomposición. Posteriormente por separado se ha realizado el soporte y los dos se han unido con argamasa produciendo unas ondulaciones en forma de alto relieves que pronuncian los efectos de profundidad. No son obras bellas, en el sentido más estético de la palabra, no buscan la complacencia del público, sea o no entendido en arte. Son trabajos que nos invitan a reflexionar, a interpretar, pausadamente consiguen atraparnos y quién sabe, a lo mejor incluso a mostrarlo con orgullo en alguna pared de nuestra vivienda, unos cuadros, de esos que a los propietarios les da la oportunidad ante sus invitados de explicar sus posibles interpretaciones y conseguir la atención de estos y su posterior valoración e incluso porque no, tema de conversación.

La otra obra compañera es: Horizonte de sucesos, 56,5 x 46 cm.

El título describe el fenómeno que acontece en las cercanías de un agujero negro, el límite al que ya no podemos retornar al quedar atrapados en su increíble fuerza gravitatoria y seriamos engullidos irremediablemente sin tener la más mínima posibilidad de escapatoria. Una estrella super masiva, en su muerte puede producir una implosión de tal magnitud que se convierta en un agujero negro, Alario ha encontrado similitud entre dos imágenes, la elipse formada por la forma de un nido y los enmarañados palitos que lo forman con imágenes ilustrativas de los agujeros negros, en su simbología la idea queda explicita con el alambre de espinas, que nos indica que no debemos traspasar ese espacio. Las últimas teorías del profesor Stephen Hawking, admitiendo que era posible que un tipo de energía si fuera capaz de escapar de su gravedad, esa energía se le ha dado el nombre de energía de Hawking, en la que nos explica, que incluso los agujeros negros con la pérdida total de esa energía tenderían a desaparecer. Será por tanto un guiño del autor al científico que tanto admira.

Una de las obras que merecen nuestra atención es: Ultima cena. 100 x 200 cm. Una impresión digital sobre lienzo, composición de los dibujos preparatorios sobre el tema bíblico de la Sagrada Cena. El cuadro al óleo medía 160 x 300 cm. realizado sobre tabla por encargo.

No debemos olvidar que era un encargo, un tanto de interpretación más libre, pero a fin de cuenta un encargo de un cliente con unos gustos clásicos. En conversaciones con el autor me explicaba, que a él nunca se le hubiera ocurrido acercarse al tema religioso, pero que a pesar de todo le ayudó para enfrentarse a una superficie grande y a la complejidad de una composición con tantos elementos. Tampoco era un encargo oficial, era de un particular y por lo tanto con una repercusión muy reducida. El cuadro se realizó sobre el año 1996-7 y por supuesto, en esos años, no se disponía de las fuentes de información, ni de las ayudas a nivel técnico que hoy en día facilita la tecnología, tampoco el presupuesto permitía muchas facilidades de modelos ni de atrezo, todo se realizó con unos medios muy precarios. Según me sigue contando Alario, para su documentación pidió ayuda al padre Juan Anaya, párroco de la Iglesia de La Divina Pastora que le cedió varios libros para su lectura, aparte de la primera edición de los manuscritos del Mar Muerto, también la lectura agradable de la edición del año 1987 de la publicación de J.J. Benítez, Caballo de Troya. Como otras versiones de la historia de la pintura los elementos arquitectónicos eran anacrónicos. La primera idea para la composición partió del relato de Benítez, defendía una mesa en forma de u, (me sigue contando el autor), lo que implicó para él salirse del guion y plantear un escenario de una visión más actual, quiere decir, que seguiría el mismo argumento, pero como si las tres religiones discutieran entre sí. En el centro situada la cristiana, en la derecha del espectador la musulmana y a la izquierda la hebrea, con ciertos símbolos identificables. En el suelo parte de la estrella de David y como fondo la ampliación de la Mezquita de Córdoba realizada en la época de Abderramán III por el esplendor de su califato y la armonía entre las tres religiones coexistentes, aparte por sus modelos de educación y sanidad. El paisaje es la imagen de la ciudad de Ronda, por su carácter de ciudad fronteriza. El momento de la partida de Judas que se encuentra de pie al lado de Jesús de Nazaret. Los personajes fueron todos amigos y alumnos de Ricardo. Cuatro figuras en el interior del arco de la izquierda del espectador, tres de espaldas con trajes musulmanes y una con vestimenta actual que mira la escena y que porta un libro y unas llaves en el cinto. Dos figuras en el otro arco que presencia la escena, pero con apariencia de abandonar la estancia. Por mi parte no quiero aportar nada más, solo reconocer el trabajo de dibujo y composición de la obra.

El penúltimo cuadro de la exposición: La cruz invertida. 80 x 80 cm. 2018

El autor nos propone un paseo conceptual por la historia. Utilizando una imagen actual, la imagen polémica de los Carnavales de Tenerife y el Cristo en la cruz de Velázquez, la obra se puede colgar en la posición que deseemos. Sitúense en los territorios judíos ocupados por el imperio de Roma en el siglo I de nuestra era. Un choque de cultura y costumbres brutal, para los romanos eran poco más que salvajes y primitivos y para los judíos un pueblo degenerado y despiadado a la vez. Roma tenía una gran cantidad de soldados, funcionarios, comerciantes y políticos en territorio de Israel. En esa época era costumbre en Roma el casamiento entre personas del mismo sexo estaba permitida la homosexualidad. En la República Romana estaba penada la homosexualidad, posteriormente se permitía su práctica con los esclavos mientras el romano no fuera penetrado y en los años de Cristo, Suetonio y Tácito constatan la generalidad de esa práctica. Nerón fue el primer emperador romano que se casó con otro hombre, un joven eunuco de palacio llamado Esporo, incluso Suetonio en su obra:  La vida de los doce césares, recrimina a Claudio por no tener ningún amante masculino. ¿Pero que decía la Tora sobre este aspecto?: La Torá prohíbe expresamente dar expresión física a deseos homosexuales, tanto de índole masculina como femenina. Lo considera una abominación (Levítico 18:22). ¿Se imaginan las situaciones, los malos entendidos, las voluntades forzadas, las humillaciones? Un bello cuadro sin artificios y acabado con resina.

La última obra de la muestra: Las negaciones de Pedro. 43 x 67 cm. 1994.

Un cuadro complejo de realización técnica, muchos materiales cohesionados. Encerrados en el hueco de tres marcos que forman un tríptico, se encuentran varios elementos en su interior: Una capa de marmolina de fondo, un papel hecho a mano de forma artesanal por el autor, un bajo relieve realizado con un grabado en masilla de poliéster, con grabados en punta seca y policromado, dos grabados realizados en papel, algunos en gofrado y otros monocromos, una capa de resina de poliéster y en cada papel de forma desordenada las letras que componen la frase 1ª negación, 2ª negación…

Aunque desde una visión deformada por el adoctrinamiento religioso a lo largo de muchos siglos, no debemos olvidar que el grupo, bien fuera la colectividad de los Esenios u otro, eran en realidad un movimiento rebelde contra la ocupación del Imperio Romano. La huida posterior de los principales dirigentes, o apóstoles, hacía otros territorios lejanos era consecuencia de la persecución. Los mecanismos para la percepción a través de nuestros sentidos de la realidad, como nos explican muchos científicos no son fáciles como a simple vista pueda parecer, no actuamos como una cámara fotográfica, son muy complejos y a veces nuestros sentidos o nuestras neuronas nos engañan haciéndonos percibir la realidad deformada o falsa. Analizar unos hechos acaecidos hace dos mil años es una tarea mucho más compleja cuando interviene la fe. En Arte, el tema religioso ha sido muy determinante, la belleza de composiciones con esa temática está grabada en nuestra mente y nos es complicado separar lo puramente artístico con lo correspondiente al mundo espiritual de la religión. La exposición de Ricardo Alario no es un enfrentamiento dogmático, es una reflexión sobre las conclusiones que podemos proponer tras el análisis de los testimonios que a día de hoy tenemos.

Los avances en ese campo son enormes, cuando los científicos ya conocen el mecanismo neurológico de la percepción visual, con la teoría de «todo o nada» y haga posible el funcionamiento de prótesis biónicas o soluciones a diferentes enfermedades neuronales. Cuando ya no es una cuestión de la percepción de los humanos, ahora ya es dotar a la inteligencia artificial de esas mismas percepciones, lo que obligará a la sociedad a considerar cual es el papel real de las diferentes religiones en las estructuras de las sociedades.

Podemos estar en favor o en contra, eso carece de importancia, ya que la postura más común es la indiferencia.

En cualquier lugar del mundo.  06/04/2018

García de Quevedos