Crítica: Exposición El Lado Oscuro de la Cristiandad

Inicios del Cristianismo

García de Quevedos

Voltaire: “Si Dios no existiera, habría que inventarlo”.

Los últimos estudios de la investigación de la Universidad de Oxford describen la existencia de Dios como una construcción cultural humana. Ya en la segunda década del siglo XXI, el historiador Yuval Noah Harari, en su publicación Sapiens, De animales a dioses, nos describía cómo los asentamientos del periodo Neolítico favorecieron la aparición de estructuras sociales capaces de aglutinar a un número mayor de población y de esa necesidad nació la religión, al igual que la escritura, la contabilidad, etc. Es evidente que no se refieren solo a la deidad cristiana, ya que anterior a ella muchos siglos de historia nos dejaron infinidad de Dioses en las diferentes culturas que poblaron este mundo. También debemos admitir que la aparición de ciertos restos arqueológicos de toda índole no puede por el momento tener una explicación científica de su existencia. Esa dificultad para encontrar una explicación razonable permite buscar razonamientos de deidades extraterrestres venidas en el pasado a nuestro planeta, algo que por el momento tampoco se ha podido demostrar y son solo conjeturas.

La exposición El lado oscuro de la Cristiandad, como bien ha comentado su autor, es una invitación, mediante el análisis de algunas publicaciones históricas y literarias, juntamente con las obras expuestas, a enfrentarnos a la pregunta: ¿qué sucedió realmente en esos primeros años del cristianismo?Estamos en unas fechas de celebración del martirio y crucifixión de Jesús y su posible Resurrección. Esto último tampoco se ha podido demostrar, siendo la piedra angular de todo el razonamiento de la fe cristiana.

La imagen de un pueblo cristiano perseguida por todos los emperadores romanos, con sacrificios multitudinarios en las arenas de los circos que poblaban el vasto imperio romano es la lectura que vamos a percibir en la mayoría de las películas, tanto antiguas como recientes que se han rodado sobre este tema. También en algunos textos literarios considerados como críticos con el estado religioso católico, no cuestionan la cátedra establecida, ejemplo de ello, Los sótanos del Vaticano, de André Gide, Caballo de Troya, de J. J. Benítez. Algunas llevadas a la gran pantalla, El nombre de la rosa de Umberto Eco, interpretada por Sean Conery, Código Da Vinci o Ángeles y demonios, ambas interpretadas por Tom Hanks, sin pasar por alto el gran número de versiones sobre la pasión y crucifixión de Jesús de Nazaret, ni las nuevas versiones realizadas últimamente, mencionando en especial la hiperrealista La pasión de cristo del director Mel Gibson.

La publicación en 2018 de La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico. De Catherine Nixey, nos acerca a una visión de esos primeros pasos en el siglo IV d. C. De un cristianismo que no encaja muy bien con la imagen que la oficialidad religiosa y social nos ha transmitido y contado como ciertas. Según su lectura, podemos concluir que la transformación de los ciudadanos del Imperio Romano- que rendían culto a otros dioses- no fue tan pacífica y llena de amor como se ha pretendido. Aquellos años eran muy distintos a los de ahora, como nos narra Catherine,“…san Agustín podía conversar con san Ambrosio…” “…Que Constantino hirvió a su mujer en un baño…” “Era una época en la que un monje podía hablar en persona con Cristo, caminar con Juan el bautista…” Un mundo donde existían los milagros en cada esquina y de apariciones diabólicas con Satanás tan cerca que podía sentarse frente a ti en la cena.

Pero todo esto ocurría en años en que, si existían pensadores de la talla de Galeno, un importante científico que aportó a la medicina avances que no pudieron superarse hasta el siglo XIX. El propio Galeno se expresaba sobre los cristianos: “El método que sigue en sus libros consiste en escribir sin ofrecer pruebas, diciendo, “Dios ordenó, Dios dijo”. Celso, intelectual griego se refería sobre el Antiguo testamento como: “Una completa basura”. Y no hablamos de él solo. En su época muchos intelectuales de su talla ofrecían también una teoría alternativa. “Esta teoría epicúrea, afirmaba que en el mundo todo fue hecho no por un ser divino sino por la colisión y la combinación de átomos.” Poetas como Lucrecio defendían la teoría atómica en su gran poema Sobre la naturaleza de las cosas. Los cristianos de la época renegaban de estos conocimientos y se fundamentaban en la fe, “Tú fe te salvará”. Los cristianos se vanagloriaban de su ignorancia, declaraban: la sabiduría es abominable y la ignorancia un bien” cita exacta del libro de los Corintios. En una edición realizada por el Ateneo de Málaga en el año 2005, que recoge una serie de artículos publicados en varios medios de prensa, País, ABC y otros, ¿Está Dios de baja en nuestra sociedad?, del párroco, canónigo de la Catedral de Málaga y teólogo español de gran influencia de la iglesia Vaticano II, José M.ª González Ruiz, comenta: “Desde el principio del cristianismo los cristianos de cultura griega les costó mucho asimilar este gesto divino de asumir la condición humana y así el “docetismo”, siempre amenazó a la iglesia.””…Jesús habría sido una especie de aparición de Dios…” No es de extrañar que los griegos recelaran de los cristianos, no solo por lo ya expuesto, también por la mala costumbre de estos de destruir todos los templos de los dioses griegos, (aunque si aprovechaban todo el material que pudiera ser reutilizado, fundiendo los metales y las piedras para nuevas construcciones). Destruían sus estatuas y les gravaban una cruz en la frente a las bellas representaciones de sus ídolos. “El que Constantino atacase los templos no lo convertía en un vándalo. Estaba llevando a cabo la buena obra de Dios.” También debemos tener en cuenta que las religiones no son solo cuestiones del alma, también del comercio que genera su práctica. Al atacar a las deidades del Imperio, también se atacaba la fuente de ingresos de muchos que comerciaban con sus creencias.

No solo en la época de Constantino, en los años posteriores al 415 en Alejandría también se sufriría la saña cristiana sobre la población judía con una serie de obispos que gozaban de una merecida fama de crueles, como era el caso de Cirilo. También con predicadores como Juan Crisóstomo que decía: “La sinagoga no es solo un burdel (…) una morada de demonios (…) un lugar de idolatría.” “Los escritos de san Crisóstomo serían más tarde reimpresos con entusiasmo en la Alemania nazi” Las consecuencias serían el asesinato de muchos filósofos entre ellos la gran matemática Hipatia y la destrucción de la gran biblioteca de Alejandría.

 

La persecución de los cristianos comenzó en la época de Nerón, sobre el año 64 d. C. Con el incendio provocado en algunos barrios de Roma, donde se culparon como chivos expiatorios a un reducido número de cristianos. Fue tan brutal el castigo de Nerón que hasta en los propios romanos quedaba claro “…que la aniquilación de <los cristianos> no se producía por su utilidad pública, sino por la brutalidad de un hombre”. “Según los historiadores cristianos, no fue ni mucho menos la última”. “…Es una imagen muy potente. Pero no es cierta”, asevera Nixey.. En el siglo IV hubo una verdadera inclinación a sufrir martirio por parte de los cristianos, de esa época viene la utilización de cilicios para aumentar el grado de tortura que ellos mismos se infligían. Nos cuenta Nixey en su libro: “Otros cristianos a los que se les privaba de la ejecución recurrían en cambio, al suicidio”

Una visión nada amable de lo que fue la expansión del cristianismo, un movimiento no solo religioso, también político que dominaría la vida durante muchos siglos posteriores. Con grandes imperios

como el de Carlomagno y con cruentas luchas sucesorias que conformarían la Europa que conocemos, también las divisiones territoriales que hasta nuestros días son motivo de conflictos.

 

La Pascua cristiana, o mejor dicho, la celebración de la Pascua que se realiza principalmente en Andalucía se remonta también al siglo IV d. C. Según nos relata en uno de sus artículos José M.ª González Ruiz: “Pero ya en el Sur de España empezaron a proliferar imágenes religiosas, que muchos cristianos consideraban afines a los ídolos paganos; y no cortos ni perezosos decidieron eliminar la supuesta herejía por medios violentos, sencillamente destruyéndolas. Eran los que se llamaban iconoclastas, o sea destructores de imágenes. La iglesia no aprobó semejante radicalismo y lo condenó en el Concilio Lliberis (Granada), ya que aquí en Andalucía era donde pululaban las imágenes, como siempre hasta ahora ha sido corriente,” El concilio se celebró entre los años 300 al 324. Sin duda este detalle nos puede abrir un nuevo interrogante, ¿por qué justo aquí, en una Andalucía que en esos tiempos era una provincia romana de descanso y retiro para muchos cortesanos del imperio?

La exposición El lado oscuro de la Cristiandad, es el conjunto de obras expuestas, los textos del autor y míos, que a su vez se basan en las fuentes citadas. Creando un conjunto indivisible para su comprensión y acercamiento a un tema tan apasionante como es este.

No sabemos durante cuánto tiempo más seguirá viva esta religión, como otras anteriores tuvieron su tiempo de existencia. El tiempo de la andadura humana ha sido muy largo y seguramente lo seguirá siendo, es seguro que otros ídolos surgirán o quizás con suerte algún día nos libremos de la necesidad de su existencia.

Por el momento no es mala idea disfrutar en estas fechas de unas buenas torrijas visionando de nuevo La vida de Brian de los Monty Python.

García de Quevedos.