Galería - Taller Ricardo Alario

Exposición en Marbella
Abismo cósmico

Del 30 de diciembre al 30 de enero de 2022

Exposición en Marbella Abismo Cósmico 006

Señalando al infinito. Acrílico

Siempre hacia adelante. Acrílico, madera.

Panorámica de la sala. Exposición en Marbella "Abismo Cósmico"

Panorámica de la sala. Exposición en Marbella "Abismo Cósmico"

Materia. Acrílico/madera/hierro. 60 cm diámetro.

Pared: Y sin embargo somos felices. Rotulador negro.

Materia II. Acrílico / madera. Medidas variables

Exposición en Marbella
Abismo Cósmico

La exposición en Marbella  Abismo Cósmico  es una intervención sobre las paredes de la galería acompañada de dos instalaciones.

Intervenir directamente sobre los muros de la sala implica una fecha de inicio y también una fecha de caducidad, ya que la galería, una vez finalizada la intervención, seguirá con su programación habitual. 

Podemos decir abiertamente que el trabajo tiene una obsolescencia programada. Pero a la vez nos plantea otra cuestión no menos interesante, la durabilidad de las “obras” que componen la intervención. La intervención no se destruye, simplemente se tapa con una buena capa de pintura que la hará invisible a los ojos del espectador, pero seguirá existiendo bajo esa capa, ¿protectora? de color. Si continuamos con nuestro razonamiento podemos aducir que puede existir o no existir, como el gato de Schrödinger, puede que esté vivo, pero a la vez también muerto. No podemos afirmar que entramos en una realidad cuántica, bueno, eso si no lo contemplamos como un agrupamiento de átomos que conforman un universo dibujístico; no, en realidad pertenecen a las leyes físicas de la relatividad de Einstein, aquellas que los físicos dan por válidas en el funcionamiento del universo y no en la realidad cuántica. 

La mayoría de los dibujos nos muestran figuras que pudieron existir sobre los años sesenta del pasado siglo, al igual que la intervención, también sus vidas están sometidas a lo efímero de la existencia. Lo que os muestro, en realidad no es un presente, es un pasado, como viajar en el tiempo, un pasado que nos puede dar a entender que algunas de esas personas, (sacadas de fotografías de mi archivo personal), ya fallecieron. Si alguna estuviera con vida, sin duda se podría reconocer en mi trabajo, pero estas circunstancias nos llevan a las diferentes realidades que cada uno de nosotros percibe. Para nosotros, solo son unos dibujos que representan a personas que existieron en el siglo pasado. Es posible que los espectadores que vivieron esa época puedan recordar sus propias experiencias de ese período, pero si fuera la misma persona que se contempla a sí misma, ese dibujo estaría ineludiblemente ligado a una multitud de recuerdos, de imágenes, de vivencias y sentimientos muy íntimos, personales e intransferibles…. 

Nos sentimos aislados en nuestra funda biológica, protegidos por nuestra atmósfera y tenemos la sensación de que el universo se encuentra fuera de nosotros, y comienza en el negro espacio sin gravedad al otro lado de nuestra bóveda celeste. Encerrados en nuestra cápsula no percibimos las partículas provenientes del cosmos que atraviesan nuestros cuerpos todos los días. No captamos el universo cuántico; los átomos, electrones, protones, neutrinos o partículas cambiantes como los muones, parecidas a esas piezas de maderas que forman parte de la exposición, de diferentes colores y de las que sobresalen picos dispares, la Materia. Agrupándose de forma aleatoria componen el mundo visible para nuestros sentidos. Vivimos, la mayoría de nosotros en enormes ciudades, levantamos la vista al cielo de noche y solo contemplamos unas pocas estrellas. La contaminación lumínica nos roba el universo, nos ciega nuestra lechosa Vía Láctea. La civilización nos enfunda cada vez más en nuestro exterior más cercano. Pero por nuestra naturaleza estamos siempre Señalando hacia el infinito. La ciencia no consigue averiguar si el universo es infinito o finito, sabemos que se expande y que, aunque nuestro campo de horizonte llega hasta galaxias muy, muy lejanas, es muy posible que por su propia expansión nunca consigamos llegar a ver sus límites si es que existieran tales límites. 

En un planeta donde todo se transforma, la vida, la muerte, otra vez la vida y sus respectivas muertes; estrellas que se destruyen y que a su vez se comen a sus planetas cercanos, galaxias que se atraen hasta llegar a fagocitarse, nos preguntamos si existe algo eterno, si en verdad hubo un principio, ¿Es posible que también haya un final? ¿Solo existimos para transmitir? Transmisión ¿Lo que experimentamos en nuestra propia existencia, es lo que hay? 

En un mundo, (la tierra), tan desigual socioeconómicamente, perdido el Paraíso, No podemos regresar al paleolítico, Llena de incertidumbres, enfermedades y problemas de toda índole, pues: Y sin embargo somos felices, todos alcanzamos algunas veces ese estado de felicidad que tanto anhelamos. 

Siempre estamos ante el abismo, Siempre hacia delante, cada segundo que pasa viajamos al futuro, estamos ante un continuo viaje al futuro. Sin embargo, viajar al pasado solo existe en la literatura y el cine. “Si, por el contrario, quieres viajar un milenio atrás, las cosas son más complicadas. La razón es que hay que vencer la flecha entrópica del tiempo. Esto no es imposible porque la flecha del tiempo es estadística, por lo tanto, es solo una cuestión de probabilidad e improbabilidad. Pero la improbabilidad es abrumadora. Entonces, en un sentido muy técnico, creo que ir al pasado es muy improbable». Carlo Rovelli. Estamos atrapados, no en el pasado, sino en el futuro. ¿Existió el tiempo siempre? Según la teoría de la relatividad de Einstein: “que el tiempo y el espacio se encuentran indisolublemente ligados-, quizás el tiempo existe solamente una vez que ha sido creado el espacio”. Marcus du Sautoy. Las últimas vías de la física teórica apuntan a que la Gran Explosión solo fue una singularidad y que el tiempo existiría anteriormente. 

Lo cierto es que me arrepiento de no haber puesto más atención a las matemáticas en mi época escolar. Tenemos dos realidades, aquella que es empírica, sujeta a las limitaciones tecnológicas y otra: Realidad matemática. Ésta última más real que la primera, ya que en muchas ocasiones las matemáticas han resuelto incógnitas que nuestra capacidad de observación era incapaz de hallar. Predecir y demostrar aquello que solo intuimos. “Yo no pido que una teoría se corresponda con la realidad porque yo no sé qué es eso. La realidad no es una cualidad que se pueda verificar con papel tornasol. Todo lo que me interesa es que la teoría prediga los resultados de medidas” Hawking. 

Principio de incertidumbre: “Cuando pasamos de lo conocido a lo desconocido, bien podemos albergar esperanzas de comprender, pero tenemos que aprender al mismo tiempo un nuevo significado de la palabra comprensión” Heisemberg. Si añadimos a esto la teoría del caos aplicado a nuestros dados e intentamos averiguar qué número saldrá en nuestra tirada, solo podemos acercarnos y muy de lejos con el cálculo de probabilidades. Cualquier variación por mínima que sea alterará aleatoriamente el resultado en un abanico de posibles realidades. Esto nos hace dudar del Libre Albedrio.

Ricardo Alario